Es un gusto retomar antiguas relaciones. Más si éstas son las de nuestro querido tiempo de secundaria.
En dÃas pasados tuvimos la dicha de reunirnos un pequeño grupo en casa de los padres de Carmen Ceja. Ahà estuvimos: Gaby Velderrain, Irene Medina, Angelita Quesada, Zaida Castro, Rosa Edna Camacho, Lety Gonzáles, Lucy Robles, R. Adalberto Basilio, Aroón Fierro y, quien estas letras firma, Iván Labrada. Fue un encuentro muy agradable, fraternal, en el que recordamos anécdotas, compartimos lo realizado por cada uno de nosotros desde que salimos de la secundaria hasta la fecha, bromeamos, nos hicimos algunas fotos, etc.
Por supuesto que he salido de esa convivencia como los demás: muy gratificado por todo lo ahà vivido; pero -nunca falta el pero- sentÃa que nos faltaba algo, algo más que nos hiciera crecer como personas y como grupo. No digo que recordar, bromear y compartir no esté bien. Al contrario, son dimensiones necesarias al desarrollo de toda persona: la persona es un cúmulo de recuerdos, experiencias que al ser compartidas le enriquecen, sobre todo si se toma la vida con mucho humor.
Lo dicho antes está super bien, sin embargo, hay que dar un salto cualitativo en nuestras reuniones, es decir -odio la expresión “es decir†porque su uso contiene dejos de incompetencia: no soy capaz de expresarme de manera más simple y más clara-: pienso que hay que darle un sentido a nuestras reuniones.
En un intento de lograr este propósito es que coloco este espacio en la web, para tener una especie de periódico mural en el que cada uno de nosotros recuerde, comparta, exprese sus esperanzas y contribuya a realizar las de otros.
Querido amigo, si has llegado hasta aquà en tu lectura, muchÃsimas gracias y por favor piensa en esta propuesta. Con Gaby Velderrain elaboramos una pauta de preguntas que dÃas más adelante colocaremos para que cada uno de nosotros vaya respondiendo a las que considere pertinente.




